domingo, 3 de julio de 2016

1 piano & 200 velas

Se adentra la noche mientras nuestros pies nos guían hacia una desembocadura de arte y belleza. Un pequeño lugar donde se respira magia: estrellas en el cielo, un acueducto romano, un piano y doscientas velas. No hace falta nada más que observar para hacerme sentir mil emociones al instante.
De pronto, el gran pianista David Gómez, se sienta lentamente frente al piano. La noche y las velas hacen de ellos dos siluetas perfectas, unidas para crear maravillas. Al sonar la primera nota de la primera pieza, un escalofrío recorre mi cuerpo, sus dedos van deslizándose sobre las teclas tan fácilmente como respirar. Incluso, más tarde, nos sorprende tocando un acordeón y el piano a la vez. "¿Cómo es posible?", nos preguntamos, sin embargo nadie conoce la respuesta, sólo sabemos que él lo hace posible. La mezcla de los dos instrumentos más el sentimiento del pianista era una fusión indescriptible.

Y es que hallarme aquí, observando su imagen, hace que me olvide del mundo aunque haya personas a mi alrededor. Me hace sentir la belleza de las pequeñas cosas y agradecer los momentos en los que vivo de verdad, aunque esté sentada en una silla en silencio. Solamente se requiere dejarse llevar, escuchar y sentir.

Al fin y al cabo, cuando amas algo de verdad, por mucho que intentes explicarlo... Es inexplicable.

lunes, 29 de febrero de 2016

Estarás siempre a salvo.

Hay veces en las que necesitas detenerte y hablar contigo mismo, para charlar con ese ser interior que hace tiempo que no visitabas.
Te hace tanta falta escribir como respirar. Tus manos se aferran a esa salvación, a un lápiz y papel, para no morir en la mar. Allí donde se encuentra tu único y verdadero yo, donde ni las olas más bravas pueden hundir tu barco, pues está fabricado de un material irrompible; el de tus pensamientos. Subido a ese navío sabes que, por más que intenten bombardearte, estarás siempre a salvo.


jueves, 30 de julio de 2015

Es un instante.

Miras hacia arriba y observas un inmenso e infinito cielo de estrellas. Cierras los ojos y te dejas llevar por el sonido incesante de las olas. No piensas en nada, ni en el ayer ni en el mañana, sólo en este instante.
Un instante en el que ves estrellas fugaces y pides un deseo. Un instante en el que entrelazas tu mano con la persona que hay a tu lado y es como tener cientas de ellas en tu interior.

Es un instante, y no quieres que acabe nunca.

miércoles, 8 de julio de 2015

Piedras al mar.

El sonido del mar la envolvía. Las gaviotas volaban de aquí para allá. Inspiraba lenta y profundamente aquel aire tan puro que le iba llenando los pulmones.

Paseaba suavemente sus dedos por la arena, dibujando finas líneas que terminaban creando un dibujo, aunque no lo miró. Se encontraba absuelta en otro mundo, perdida en un mar de problemas que poco a poco le fueron ahogando y, en ese instante, quiso terminar con aquelllo. Cogió un bolígrafo que llevaba en su mochila, trozos de papel y gomas elásticas. Había ido allí para sacarse los problemas de dentro. Jamás había utilizado aquel remedio que su abuela le dijo cuando era una cría y, aunque nunca había creído en esas cosas, decidió que era el momento de probar. Puso un trozo de papel sobre una piedra mediana y escribió su mayor angustia, atándolo con un par de gomas para que no se escapase y la tiró con fuerza al mar. Fue realizando este proceso hasta que su corazón, sorprendentemente, se sintió libre por completo. Sentía cómo el mar se llevaría la tinta escrita en cada papel y, con ello, cada uno de sus problemas. Sin pensarlo, se tiró de cabeza al agua y flotó, sonriendo por primera vez tras mucho tiempo.

Su abuela tenia razón, podía flotar y sonreír por encima de sus problemas y preocupaciones consiguiendo, al fin, que nunca la alcanzasen de nuevo.

martes, 7 de julio de 2015

Coleccionista de agradecimientos.

En una noche de verano, una pequeña niña jugaba en su jardín. Era una de esas niñas felices con una enorme imaginación para jugar en pequeño terreno de casa, que apreciaba más los momentos en familia que el tener la tecnología más avanzada del mundo, era especial. De pronto, escuchó un ruido entre sus árboles y se asustó. Temerosa pero intrigada iba acercándose y, al final, descubrió que se trataba de un pájaro herido. Corriendo avisó a sus padres y, tras unas semanas, consiguieron curarle. En el día de la despedida, la pequeña alzó sus manos al aire y el pájaro comenzó a volar, agradecido. Sintió tal sensación de felicidad que se propuso ayudar a toda persona o animal que necesitase una mano amiga.

Conforme fue creciendo lo iba cumpliendo sin darse cuenta, le salía del corazón. Ayudaba a los ancianos en cualquier momento, les daba de comer a animales abandonados que se encontraban, tristemente, en las calles solitarias, cumplía los recados que tenían pendientes las personas a las que les faltaba tiempo para respirar o le daba algunas monedas a las que se encontraban pidiendo, en la pobreza.

Poco a poco fue la más conocida de aquel pueblo. Todos se preguntaban por qué lo hacía si nunca aceptaba nada a cambio. La veían como una persona curiosa, no estaban acostumbrados a la solidaridad ni a ser solidarios. Lo que nadie sabía era que hacía todo aquello porque le encantaba ver a las personas sonreír o escuchar el suspiro de alivio cuando la veían acercarse dispuesta a echar una mano. Le divertía que los animales la acompañaran en su camino, agradecidos por lo que hacía por ellos pero, sobre todo, adoraba ver a los pájaros volar. Los observaba revoloteando allá arriba desde su jardín, pensando que eran como las personas que se encontraban abajo: Algunos están heridos, enjaulados sin saber qué hacer, dando pequeños pasos de un lado para otro, hasta que de pronto alguien aparece y les saca de las rejas para ayudarles o enseñarles a volar de nuevo.

 Al final, alguien le dijo:

- Muchísimas gracias por tu ayuda, pero ¿por qué lo haces?

Nunca se había parado a pensarlo, aunque respondió con una sonrisa:

-No lo sé, quizás sea coleccionista de agradecimientos.

 

domingo, 17 de mayo de 2015

Encuentra unos segundos.

De pronto vuelves al pasado, a esa realidad envolvente que te hacía sentir especial. 

Vuelves a leer aquello que escribiste y que tantas ilusiones te produjo, vuelves a tocar los acordes de una canción, vuelves a crear una vida multicolor en un papel blanco y aburrido.
Vuelves a sentir que ese don sigue ahí, paciente, esperando a que te alejes de la vida real para adentrarte en ese mundo de arte hecho únicamente para ti, en el que sólo tú sabes cómo manejarlo.

Y es que, a veces, la vida real no nos deja tiempo para desarrollar aquello que se nos otorgó, tanto en los genes como por sorpresa, aquello que una vez que lo descubrimos, nos fue imposible olvidar.
Triste es no tener tiempo para ello, pero más triste aún es dejarlo completamente de lado, pensarlo como aquella etapa en la que descubrimos de lo que fuimos capaces de hacer y de lo felices que éramos y no hacer nada para revivirla. 

Encuentra siempre unos segundos entre tu rutina para que, lo que te hizo feliz en el pasado, lo siga haciendo en tu día a día, porque nunca sabes la fuerza con la que puede volver a ti.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Mi pequeño rincón.

 ¡Y llegan 30.000 visitas a mi blog, en tan poco tiempo como es casi un año y cinco meses! Todo gracias a vosotros, mis lectores, mis seguidores, mis bloggers y compañeros en este mar de letras. Mil gracias a todo el mundo que ha pasado por este pequeño rincón de Internet y que ha podido leer mis pensamientos.

 El tiempo pasa volando cuando de verdad lo disfrutas, cuando te ríes, cuando sueñas. Ese año y cinco meses lo recuerdo con ganas de escribir en todo momento, con noches en vela al surgirme una idea sobre la que redactar al día siguiente, con tiempo dedicado y desahogo a través del teclado. Ese año y cinco meses lo recuerdo como el más bonito de todos.

 Últimamente estoy algo perdida por aquí debido a los estudios y la falta de tiempo, pero siempre que puedo leo vuestros post, comentarios y perfiles. Nunca abandonaré esto.

 Desde aquí daros las gracias por llegar a esa cantidad de clicks, de escritos míos leídos, y espero que sean muchos más.

¡Un beso muy fuerte y feliz día!